Cómo
elegir?
Los padres: fuera de los caracteres físicos que las
exposiciones de conformidad con el estándar, selecciona,
dando premios y títulos sobre aquellos que el club
de la raza supervisa, hay caracteres psíquicos, que
son los más importantes para vivir con un perro durante
10 a 15 años.
En general, usted no verá al padre, que es un padrillo,
y vive en lo de otro criador. Sobre él sólo
podrá preguntar los resultados obtenidos en pruebas
de belleza y trabajo. En lo concerniente a la madre, es muy
distinto, por suerte. Dado que ella tiene mucha más
importancia que el padre para el comportamiento, en el sentido
que ella es un modelo a imitar por los cachorros. En ningún
caso se debe tomar un cachorro de una madre miedosa o agresiva,
asimismo cuando los pequeños los reciban en su parque,
no elijan jamás el que se va a refujiar en el rincón.
El cachorro
Lo que hace falta, es un Beauceron equilibrado ante todo,
después, enérgico y curioso, si usted lo quiere
destinar al deporta canino. Para elegir existen un centenar
de test diferentes, el más simple es el de pedir al
criador ubicar a sus cachorros uno por uno, en un lugar donde
ellos nunca han estado y provocar una estimulación
como un juguete mecánico o el choque de dos botellas
plásticas vacías entre sí. El cachorro
que pasa su temor y se dirige francamente hacia él
que no conoce, será en general un buen sujeto.
Cómo educarlo
Toda la educación comienza por la materna. El jóven
perro debe inmediatamente aprender ciertas reglas de vida
en sociedad. Se deben elegir métodos basados sobre
el placer del aprendizaje simple como el llamado, sentado,
acostado, caminar con correa. El jóven Beauceron comprenderá
rápido lo que se espera de él en la calle sobretodo
si uno puede satifacer su curiosidad natural dejándolo
en libertad en lugares donde no hay peligro, para que él
se pueda distender.
A partir de la pubertad se guarda la suavidad en los métodos,
pero se agrega una cierta firmeza a fin de no dejarse pasar
por su alumno. Esta es la actitud que se deberá guardar
en adelante, tanto sea para hacer un perro de compañía
o un perro deportivo.
La jerarquía
Ella debe ser puesta en su lugar por ejercicios como: prohibición
de ciertas zonas de la casa (cuartos, sillones), poner las
manos en su plato cuando está comiendo, darlo vuelta
sobre su lomo dos o tres veces por día, etc.
El desprendimiento
Se ve de más en más, sobretodo con las hembras,
perros que son tan apegados a sus amos que no soportan que
ellos se alejen, mismo algunos minutos. Esta ansiedad de separación
es creada por la manera en que se los educa, frecuentemente
considerandolo como un niño. Hace falta enseñar
al jóven perro a quedarse sólo durante períodos
cada vez más largos.
La sociabilización
Ella concierne a los humanos de todas categorías
(adultos y niños) desconocidos, pero también
a los congéneres de su raza o de otras razas. Es cuando
el cachorro que aprende a vivir de buen grado con los otros,
sobretodo si los contactos con ellos no se han hecho nunca
de manera desagradable. Piense entonces en salir con él
a todos lados y dejarlo acariciar por todo el mundo. Con los
otros Beauceron no son de naturaleza particularmente agresiva,
pero es mejor prepararlo dejándolo jugar con cachorros
y adultos bien equilibrados.
El amo ideal
Debe ser una persona que no ponga mucha presión,
pero que lo considere más vale como un compañero
de juego con el cual se puede compartir todo, si no es ni
muy duro ni muy laxo con él, es capaz de asimilar cualquier
tarea de deporte canino aún las más competitivas
como así también las de perro de compañía
para la casa. Sus facultades de guardián son innatas
y sabe particularmente dosificar su vigilancia para nunca
ser peligroso, dando la voz e impresionando por su tamaño
y actitud.
Artículo de la revista "Perros sin correa"
(Chiens sans Laisse), Francia, Septiembre 1998.